Los determinantes sociales de la salud pueden definirse como las circunstancias en que las personas nacen crecen, trabajan, viven y envejecen. Incluyen el conjunto de fuerzas y sistemas que influyen sobre las condiciones de la vida cotidiana. En definitiva, diferentes circunstancias sociopolíticas, económicas y culturales tienen un gran impacto en la salud de las personas. Las principales causas de las desigualdades en Salud pueden explicarse a través de estos determinantes y, la gran mayoría, pueden ser evitadas.

 

En 1993 Nancy Krieger, profesora de epidemiología social de Harvard, señaló cómo afectan las desigualdades de género a la Salud, y en 2019 la revista Lancet publicó un monográfico muy recomendable sobre el avance de las mujeres en la ciencia, la medicina y la salud poniendo en relevancia el sesgo de género en la atención sanitaria.

 

Salud y Género

 

Sesgos en la atención sanitaria

El sesgo de género en la atención sanitaria consiste en que ante igual necesidad, no se realizan esfuerzos similares en un sexo respecto a otro por parte de los profesionales sanitarios. Las mujeres se ven afectadas por la enfermedad de diferente manera que los hombres y por tanto, necesitan una prevención, un tratamiento y una atención diferenciada. También es importante tener en cuenta que el sesgo depende no sólo del profesional sanitario sino de la propia mujer, y aquí tenemos una responsabilidad compartida.

También existen diferencias en cómo hombres y mujeres expresan sus quejas y dolencias. La frecuencia de dolencias crónicas es del doble al triple en el caso de las mujeres en todas las categorías principales de enfermedades crónicas: artrosis y problemas reumáticos, mala circulación, jaquecas, migrañas, dolores de cabeza, fibromialgias y depresión. Diversas investigaciones han puesto de manifiesto que los condicionantes biológicos de la mujer y el género tienen un impacto en el esfuerzo diagnóstico y terapéutico resultando en tasas mayores de infradiagnóstico en las dolencias sufridas por las mujeres (Shannon G, Jansen M, Williams K et al., 2019).

Por otro lado, la información existente sobre la salud afectivo-sexual es muy escasa, y cuando existe se refiere fundamentalmente a los aspectos más biológicos de la sexualidad y de la reproducción. Esta falta de información con la perspectiva de género lleva a medicalizar situaciones que podrían ser tratadas con meras variaciones de los patrones tradicionales de sexualidad.

 

El impacto de las desigualdades de género en el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades se ve especialmente reflejado en las enfermedades mentales, tales como la depresión y la ansiedad, que tienen una presencia casi tres veces superior en mujeres que en hombres. Este factor se explica por causas psicosociales, pero permanecen invisibilizadas en la concepción sanitaria tradicional sin perspectiva de género. Acorde con el modelo tradicional biomédico, el tratamiento que se prescribe a las mujeres suele estar basado en psicofármacos, con los consiguientes efectos secundarios para nuestra salud.

 

Género, investigación y salud

La igualdad de género en salud es esencial para poder brindar una atención equitativa para todas las personas. Sin embargo, no siempre y en todo ámbito es reconocida como una meta a alcanzar. En parte, esto se debe a la falta de reconocimiento de muchos de los problemas que el modelo sanitario tradicional conlleva en su misma práctica. El más importante de estos problemas quizás sea la falta de perspectiva de género en el diseño y análisis de las estructuras, las investigaciones y las estrategias de atención en salud. Analizar estas cuestiones en detalle sirva para mostrar la necesidad de promover cambios en el área para alcanzar un modelo más justo para todos y todas. (Peters S, Norton R, 2018).

A pesar de que hay un reconocimiento de los organismos internacionales de la importancia de incluir la perspectiva de género en las investigaciones en salud, gran parte de los datos estadísticos sobre salud aún no están desagregados por sexo. Sumado a esto, la ausencia frecuente de mujeres en los ensayos clínicos no permite la correcta generalización de sus resultados a toda la población, con consecuencias negativas para la salud de quienes quedan excluidas: entre 1997 y 2000, el 80% de los medicamentos que fueron retirados del mercado en los Estados Unidos fue por causa de los efectos secundarios que su uso tuvo en las mujeres. Y las investigaciones mostraron que, en la gran mayoría de los ensayos clínicos para probar su seguridad y eficacia, no se había incluido a mujeres (United States. General Accounting Office. (2001)

 

La importancia de incorporar la perspectiva de género en Salud   Desde hace décadas hay evidencia suficiente para sostener que la falta de equidad de género en materia de salud influye de manera negativa sobre la salud de las mujeres y las niñas. Por ello es de vital importancia incoporar la perspectiva de género en los programas de formación profesional en carreras de salud, en el diseño de investigaciones, en las estructuras de los servicios de salud y, especialmente, en las políticas públicas sanitarias, para combatir las relaciones desiguales de poder que existen entre las mujeres y los varones en el mundo. El bienestar de las mujeres y las niñas, que constituyen la mitad la población, afecta en forma directa al bienestar de toda la comunidad mundial.

 

 

  1. Shannon G, Jansen M, Williams K et al. Gender equality in science, medicine and global health: where are we and why does it matter? Lancet 2019; 393: 560-569.
  2. Peters S, Norton R. Sex and gender reporting in global health: new editorial policies. BMJ Glob Health 2018; 3: e001038.
  1. United States. General Accounting Office. (2001). Drug safety: most drugs withdrawn in recent years had greater health risks for women. The Office.
  2. Krieger, N. (2003). Genders, sexes, and health: what are the connections—and why does it matter?.International journal of epidemiology32(4), 652-657.

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