Hoy en día la ciencia y sus nuevas líneas de investigación y trabajo como la neurociencia, psicobiología, psiconeurociencia nos abren caminos que resuelven esa herida que dejó Descartes separando el cuerpo y la mente como si fueran dos entes que funcionan por separado. De hecho, una de las lecciones más claras que la neurociencia contemporánea nos ha aportado, es que la percepción sobre nosotros mismos está anclada en la conexión vital con nuestro cuerpo (Bessel Van Der Kolk, M. D., 2020).

Así pues, para entender quiénes somos y cómo funcionamos volver al cuerpo será crucial. Y, ¿qué significa “VOLVER AL CUERPO”?

Se trata de recuperar el diálogo que teníamos con él, escuchar su lenguaje, darnos un tiempo para sentirlo y reconocer que necesitamos.  Volver la mirada al interior.

Si por ejemplo centramos nuestra atención en la respiración y en nuestras sensaciones aquí y ahora, empezamos a observar qué conexión hay ente las emociones y nuestro cuerpo. Y si variamos nuestra respiración, también podemos observar cómo cambian nuestras emociones. Es decir, esta atención puesta en el cuerpo, ayuda a regular nuestras emociones y dejar de ignorar lo que sucede en nuestro interior. No nos conocemos totalmente a nosotras mismas mientras no podamos sentir e interpretar nuestras sensaciones físicas. Así pues, necesitamos registrar y actuar sobre la base de esas sensaciones para vivir de manera segura en la vida (Bessel Van Der Kolk, M. D., 2020).

Como decíamos anteriormente, es muy difícil separar Cuerpo y Mente, porque funcionan como un todo, son un TODO.  Nuestro cuerpo se compone de una química que determina qué emociones van a regular nuestra conducta.  Las emociones están grabadas en nuestro perfil químico del cuerpo, en nuestras vísceras, en nuestros músculos.  Prestar atención a nuestras sensaciones internas será crucial para poder tener una vida más plena.

Así, saber reconocer nuestras emociones para poder tomar decisiones sobre lo que nos conviene o no, es una carrera de largo recorrido que comenzamos desde nuestras etapas pre-verbales. De esta manera, el bebe recién nacido, recoge todo tipo de información desde su cuerpo. Cuánto se aleja mama, cómo me coge en brazos, con qué intensidad, olor, rapidez, temperatura .. todo esto es información que iremos almacenando en nuestro cuerpo, para poder entender el medio que nos rodea. Las emociones que se asocien a ellas serán las que después nos acompañaran para descifrar otras relaciones.

Por esto, muchas veces necesitamos volver al cuerpo para poder comprender ciertas emociones que se quedaron grabadas en él y no tienen otra manera de ser atendidas.

En ocasiones las emociones nos embriagan de tal manera que nos afectan directamente al cuerpo, o nos sentimos desbordadas por ellas. Por ejemplo, si nos sentimos angustiados, se nos tensa el pecho, pero si somos capaces de ir al cuerpo, sentir otras partes de éste, como por ejemplo los pies en el suelo, las manos sobre las rodillas, ampliar la respiración…, podremos separarnos un poco de la emoción. Esto nos ayuda porque de manera concreta reconocemos en nuestro cuerpo otras percepciones, que nos ayudan a redirigir la atención a otras emociones que amplían la percepción de una misma y restablecen el equilibrio emocional que necesitamos para poder tomas las mejores decisiones.

Será entonces esencial reconocer qué necesita nuestro cuerpo para poder cuidar de él, de nosotras. Si, por ejemplo, no diferenciamos hambre de ansiedad, quizá comamos cuando no tenemos hambre generando una confusión tremenda a la hora de saciar nuestro apetito. Por esto, cultivar la conciencia sensorial es tan importante.

cuerpo y psicoterapia

Cada persona desarrollamos un repertorio de movimiento que estructura nuestro carácter y moldea nuestra manera de afrontar la vida. Si somos capaces de ampliar este repertorio de movimiento, estaremos ampliando nuestra manera de SER también.

Además, el uso del movimiento amplia la posibilidad de comunicarnos con otro lenguaje, que muchas veces facilita el entendimiento de emociones y/o relaciones que a las que de otra manera no accederíamos tan fácilmente.

El acto de crear movimiento, el mismo proceso creativo que el lenguaje del cuerpo nos puede proporcionar, nos ayuda a acceder a nuestro inconsciente para traerlo al consciente y poder sostenernos de manera más equilibrada.

Así pues, incluir el cuerpo en psicoterapia, pasa por atender a la percepción del cuerpo, reconocer sensaciones, desarrollar una relación sana con tu mundo interno, una relación afectuosa, amorosa y sensorial con el yo (Bessel Van Der Kolk, M. D., 2020 p.310)

 

 

Bessel Van Der Kolk, M. D. (2020). “El cuerpo lleva la cuenta. Cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma” Editorial Eleftheria.

 

Autora: Sarah Rodríguez Cigaran

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